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| Irene Lynette Gurganus (1918 – 2006) | ||||
Cuando en una ola de la vida una tempestad te sacude Cuando estés desanimado y pienses que todo acabó, Cuenta tus muchas bendiciones, recuérdalas una por una, Y te sorprenderá lo que el Señor ha hecho. Cuenta tus bendiciones, recuérdalas una por una Cuenta tus bendiciones, ¡mira lo que Dios ha hecho! Cuenta tus bendiciones, recuérdalas una por una Y te sorprenderá lo que el Señor ha hecho! “Cuenta Tus Muchas Bendiciones” por Johnson Oatman y E.O. Excell “Cuenta Tus Muchas Bendiciones” fue un himno atesorado por Irene Gurganus, mi “abuela-en-la-fe.” Aunque su vida fue al igual de ardua como aventurera, sin que importara cualquier adversidad que viniera por su camino, el corazón pasivo de Irene fue motivado por agradecimiento a sus “bendiciones”de conocer y caminar con Dios. Este calor siempre ayudaba a unir a las personas. de conocer y caminar con Dios. Este calor siempre ayudaba a unir a las personas. Esto fue así hasta su funeral, el cual tomó lugar en un terreno donde se podía ver uno de los lugares favoritos de Irene, Misión Bay en San Diego. ¡Elena & yo cenamos el jueves en la noche con nuestros amigos de muchos años Guillermo y Ferry Adame y sus tres hijos increíbles! El viernes almorzamos con unos de nuestros mejores amigos Bob y Pat Gempel y esa misma noche recordamos el pasado de Irene con Frank y Erica Kim, quienes sirvieron lado a lado con los Gurganuses en Tokio. El sábado fue el funeral, que fue hecho posible por medio de la generosidad de las Iglesias de San Diego y Tokio al igual que por los esfuerzos incansables de Terry Adame. Frank empezó la celebración recontando la vida increíble de Irene en compañía de algunas 300 personas que estuvimos presentes. Después con risas y lágrimas diez familiares y amigos compartieron de sus recuerdos acerca de Irene. El servicio culminó con una ‘exposición de fotografias’ conmovedora acerca de su vida. Irene nació en Cookeville, Tennessee el 31 de Octubre del 1918.
Irene se convirtió en una cristiana a los 19 años mientras estaba en la Universidad de Lipscomb, una universidad de las Iglesias de Cristo tradicionales. En aquel entonces ella estaba tomando una clase llamada, “¿Que Haría Jesús?” De estas clases ella fue inspirada a ser una misionera. Después de la universidad en 1941, ella se casó con su esposo y mejor amigo por los próximos 51 años, el fallecido George Pope Gurganus. Ellos dos dedicaron sus vidas a ser pioneros de misiones en la Iglesias de Cristo tradicional. En 1949, El Señor empezó a hacer realidad su sueño al enviarlos a Tokio, Japón; destrozado por la Guerra. Ellos y sus pequeñas hijas, Janet Kay y Lynette, llegaron por barco y empezaron la Iglesia de Cristo en Yoyogi Hachiman. Al haber comprado una acre de tierra, ellos y los que se convirtieron al principio literalmente construyeron el edificio de la iglesia de madera con sus propias manos, y justo al lado, su pequeña “casa misionera.” El trabajo empezó poco a poco en esta tierra atea, pero la iglesia llego a tener más de 100 miembros. Dándose cuenta de lo difícil que era el trabajo del Cristianismo, El Wall Street Journal mas adelante llama al Japón “la Montaña Everest de trabajo misionero.” Interesantemente, por lo que el salario de George como predicador era tan pequeño, Irene, para ayudar a pagar sus cuentas, tomó un trabajo de asistente administrativa del General Douglas MacArthur durante la guerra Coreana. Después de ocho años muy difíciles, los Gurganus se fueron de Japón para inspirar a otros a ir a las misiones.. En 1963, ellos iniciaron unos seminarios de misiones en Harding Graduate School y después otro en La Universidad Cristiana Abilene. Hasta el día de hoy, estos programas funcionan para animar a misioneros y predicadores de las Iglesias de Cristo tradicionales. Fue uno de esos seminarios en Abilene, Texas en el verano del 1973 que yo, en mi penúltimo año de universidad, conocí a el “legendario Dr. George Gurganus.” Durante el seminario de misiones todos los participantes visitamos la congregación donde los Gurganuses trabajaban. Para enseñar que el trabajo del evangelio podía superar cualquier barrera cultural, George y Irene eran los únicos miembros blancos de una Iglesia de Cristo de Afro americanos. ¡George servia como uno de los ancianos allí! Aquel día pude tener un vistazo de los corazones increíbles de George e Irene. George fue obligado por su edad a retirarse a los 65 años. Ellos se fueron a la casita de sus sueños en una pequeña ciudad en Missouri. Cuando escuche que se habían retirado, yo lo llamé para que hiciera un “Fin De Semana Misionero” para nosotros en Boston en 1986. Mientras el nos visitaba yo en chiste rete a George, “Hermano, verdaderos discípulos no se retiran, solo se retraen. Ven y únete a nosotros en Boston.” Su respuesta, “Bueno, me encantaría, pero tengo que preguntarle a Irene!” Irene vino por primera vez a Boston apenas tres días después en una de nuestras reuniones del miércoles por la noche. Ella se enamoró de la congregación y la iglesia se enamoró de ella. George y Irene rápidamente se convirtieron en los “abuelos espirituales” de la Iglesia de Boston y poco mas tarde del Movimiento de Boston entero. (El Movimiento de Boston no adoptó el nombre Iglesia Internacional de Cristo hasta el 1994). Este “salto” por los Gurganus’ de la iglesia tradicional al extremadamente controversial Movimiento de Boston causo controversias en muchas congregaciones tradicionales. Pero, le dió a nuestro joven movimiento tremenda madurez y credibilidad. Como compartió Yukio Mori, el predicador Japonés de la Iglesia de Yoyogi Hachiman en los 1950s que George había entrenado, en el funeral, “George y Irene le decían a todos los que estaban abiertos a escuchar, ‘Ven y visiten a la iglesia (Boston) de la cual e predicado toda mi vida.’” El añadió, “Cuando yo conocí a George y Irene después de que habían estado en Boston, ellos tenían nuevas fuerzas, vigor y un aura especial.” La humildad de George y Irene inspiraban mucho. Casi con setenta años, sus primeros compañeros de discipulado eran jóvenes recién graduados de la universidad, Frank y Erica Kim! Después de dos años de reentrenamiento y comprender el plan de Dios de discipulado para alcanzar el mundo, George y Irene se acercaron a los ancianos de Boston y a mi. Ellos preguntaron, “¿Nos apoyarían ustedes para que regresemos al Japón para terminar el trabajo que empezamos allí?” ¡Obvio para todos nosotros, El Espíritu Santo estaba trabajando!
En 1988, ellos regresaron a dirigir la Iglesia Yoyogi Hachiman, viviendo una vez más en la pequeña casita de madera misionera. Muy pronto ellos invitaron a los Kims para que se unieran a ellos a dirigir la Iglesia Yoyogi Hachiman para ser una iglesia de discipulado y la renombraron la Iglesia de Cristo en Tokio. Los Gurganuses y cada miembro creía que esta nueva congregación, ahora compuesta de solo discípulos completamente comprometidos, se multiplicaría y llegar a no solo los 22 millones de personas perdidas en Tokio, pero toda la nación de Japón! ¡En su tiempo, la visión de George y Irene se convirtió en realidad al ver la congregación de la Iglesia de Cristo en Tokio creció a 1500 los domingos, convirtiéndose en la congregación más grande de entre todas la denominaciones en la historia del Japón! No solo fueron enviadas las misiones para plantar iglesias en las ciudades principales del Japón, pero la congregación en Tokio se convirtió en la iglesia pilar para la evangelización de toda Asia para las Iglesias Internacionales de Cristo. Hoy día los discípulos alaban a Dios en un edificio de $20 millones y 1000 asientos construidos en el terreno que George había comprado en 1949. ¡Los $20 millones fueron pagados a la iglesia por un pequeño pedazo del terreno a mediados de los ’90 cuando el gobierno de Tokio quiso ampliar la carretera! ¡Dios es increíble! En 1991, George y Irene regresaron a los Estados Unidos por la salud de George. “George Pope” murió unos meses después a finales del verano del 1992. ¡El funeral para George tomó lugar en Chicago con 3000 en asistencia! Yo me sentí honrado cuando Irene me pidió que me encargara del servicio de mi “abuelo-en-la-fe.” Al haber perdido su compañero en el evangelio por mas de 50 años, una mujer de menos carácter hubiese estado de luto y marchitado, pero no Irene. Ella profundamente creía en el principio de Hechos 13:36, “Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió” ¡Irene entendía que mientras estamos vivos, Dios tiene un propósito para nosotros! Irene continuó su trabajo para Dios como Líder de Ministerio de Mujeres, apoyada por los discípulos de la Iglesia en San Diego. De 1991 al 2005 ella sirvió al Señor ganando muchas mujeres mayores a Cristo y animando a mujeres jóvenes y hombres a ser fieles a Dios, sin importar las dificultades de la vida. ¡Irene también era la gran cupido! Durante sus últimos años, su salud fue un tremendo reto, pero Irene seguía “contando sus bendiciones.” Había momentos de tristeza al reflexionar sobre George. Aun con todo ella se mantuvo totalmente comprometida hasta su fin. Su hija Janet Kay, viviendo en Texas, trajo a su madre a vivir con ella mientras la salud de Irene se esfumaba. Irene murió en el fin de semana de Resurrección en paz en “su silla.” Apropiadamente, mientras el mundo celebraba la resurrección de Cristo, Irene murió y fue resucitada a la vida eterna! Cuando Guillermo me llamó para decirme que Irene se había ido al cielo, el añadió, “Este es el final de una era.” Yo estuve deacuerdo. Pero al reflexionar en la vida de Irene, me di cuenta que no es el final de una era. Ella vive en el corazón de todos los discípulos de Cristo que ella hizo y bautizó. ¡Su legado no es solo un glorioso edificio de iglesia, pero los discípulos de la Iglesia en Tokio y sus discípulos y los discípulos de ellos! Su vida profundamente nos afectó a todos los que nos acercamos a Cristo gracias a ella. Elena y yo estamos profundamente entristecidos por su partida de este mundo. Pero, estamos eternamente animados por algunas de sus últimas palabras en una reciente llamada telefónica, “Kip, si pudiera, George Pope estaría contigo en Portland.” En este momento, Irene esta con su Dios y su amado George. ¡Para Dios sea la gloria! Kip McKean |
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